Tus palabras serán mis alas

Quiero compartir

Maniquís de carne y hueso

Han pasado dos años desde que escribí una  de las muchas realidades a las que las mujeres nos tenemos que enfrentar en el ámbito laboral (dejo aparte sueldos, designación de cargos, ect etc etc) Después de éstos dos años,  no ha sido necesario  mover ni un solo punto, ni una sola coma de este texto y yo me pregunto….¿De verdad  toda la parafernalia de carteles eslóganes y demás movimientos  del 8 de Marzo sirve para algo??  evidentemente  ¡¡NO!!10154117_677716625608680_8749446216516487816_n

Aprovechando la fecha que se avecina quiero poner de manifiesto  algunas prácticas que se están llevando a cabo por parte de ciertas empresas con mucho renombre y prestigio con la única excusa de querer proyectar “su propia imagen”.

Casi todas son conocidísimas marcas de alta cosmética, otras, firmas de alta costura de esas que rubrican con nombre y apellido, también se han apuntado a esta moda en auge, selectas  joyerías de renombre internacional y también sé de casas de complementos de ultimísima tendencia y moda. En todas ellas  curiosamente apuestan por  una  mujer elegantepracticaperfectaindependienteidealdelamuerte y más,  durante las 24 del dia, incluída por su puesto la noche; curiosamente también, para ello exigen  a sus colaboradoras y  dependientas unas directrices  muy claras y estrictas que sobrepasan   al consabido uniforme  y que  en mi opinión carecen de argumento, están totalmente injustificadas y son más que cuestionables porque creo que en definitiva anulan a que la persona pueda tener una mínima oportunidad de expresar su propia identidad , dando como resultado un prototipo de maniquí de carne y hueso.

 Cito tan solo algunas de estas cuestiones:

Llevar el pelo siempre recogido en coleta  alta  o si no se quiere  coleta, mantener la melena muy corta. ( No olvidemos que ninguna de estas empresas lo hace por una cuestión de higiene)

Maquillarse los labios de un determinado color, en muchos casos puede ser el rojo, o por el contrario un tono natural, pero si coinciden más de una colaboradora en el mismo turno de trabajo deberán de llevar todas idéntica tonalidad.

Pintarse de un color concreto las uñas o por el contrario llevarlas al natural.

Según les  indiquen, delinearse o no, la raya de los ojos.

No lucir ninguna joya.

Llevar zapatos de tacón estipulado y con una altura más que considerable y nada recomendable casi todo el día, sobre todo cuando más afluencia de público hay.

En ningún caso  llevar medias.

No todas exigen todo a la vez  pero sí, todas ellas supervisan a sus empleadas por sorpresa, para advertirlo en caso de que se incumplan alguno de estos requisitos que consideran indispensables y son considerados como  falta, puesto que sumando tres, ya es motivo de despido.

Todo esto que cuento  ocurre aquí, a pie de calle, en muchos de esos  grandes sitios donde tú y yo vamos a realizar alguna compra .. y si,  sucede en nuestro primer mundo, ese de la mujer trabajadora libre y los hombres de progreso, los mismos que nos echamos las manos a la cabeza cuando no entendemos como  son capaces de tolerar en otros países  que discriminen sin ningún pudor y acoten las libertades de sus mujeres cuando aquí somos tan democráticos tan equivalentes…. pero claro, aquí cuando algo huele a algo parecido a lo de allí, lo disfrazamos de puro marketing y de  estrategia de ventas, nada más  y  así nos quedamos mucho más tranquilos.

Leha

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El Puño Silencioso (25 de Octubre)

Siempre  pensé que un golpe se  siente si un puño estalla en la cara, en el estómago o en cualquier parte del cuerpo.

Que duele solo lo que sangra y  que cuánto más roja y grande es una herida, más  intenso es el sufrimiento.

He preferido  vivir  mucho tiempo  en esa  ahuecada ignorancia, que me protegía de la repugnante realidad.

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Acostumbraba a pasearme  hipnótica  durante mañanas enteras   al cobijo de la multitud, consumiendo  vida al ritmo de una ciudad hirviendo, con la urgencia en los tacones y la rutina contenida  en los  bolsillos.  Me mezclaba entre todos ellos, respirando una normalidad aterciopelada y anónima que me abría  los  pulmones,  intentando aflojar  el  nudo que  la ansiedad  ceñía, cada vez más prieto, alrededor de mi pecho.

En verdad no era para tanto,  yo  no era una de esas pobres  mujeres  que sufren lo indecible y que  para disimular su desgracia,   maquillan sus  moretones con polvos rosados,  porque  su día a día es una cuenta atrás que finaliza, cuando se desata el primer bofetón que da paso a otra paliza más, siempre  al amparo de los muros de un mal llamado hogar.

Lo mío no tenía importancia era…era otra cosa,  triste sí,  pero bien distinta.

Ricardo  siempre fue  de boca ancha y modales estrechos, pero  no  era malo, solo había que saberlo llevar y jamás me puso la mano encima.  La paciencia no era su virtud y los días que llegaba cansado ya sabía, que cualquier cosa sin importancia haría saltar la chispa;  podía ser  una simple  camisa sin planchar,  el ruido del aspirador o el cenicero sin limpiar, entonces  para mantener  bajo control  el tono y el volumen de sus protestas , me callada e iba corrigiendo todo aquello que lo alteraba.

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Lejos de ir apaciguándose, él se iba  mostrando cada vez más irritado por cualquier cosa  y lo peor de todo es que acabé siendo yo el blanco de su mal humor. 

 Me miraba con desdén, casi me atrevo a reconocer que  con desprecio y  me atacaba donde sabía que  me dejaba sin respuesta, disfrutaba haciéndome ver  cuánto y de qué manera había  cambiado mi cuerpo,  ridiculizando  cualquier iniciativa mía de regresar al trabajo; mis opiniones sobre cualquier  asunto las rebatía con desproporcionada   ironía y socarronamente zanjaba el tema de la misma manera  –“ Cállate que no tienes  idea de nada”-esa frase ha quedado por siempre tatuada con su voz, en mi cerebro. Desde entonces siento que tengo poco que decir y  me  he ido dando cuenta de  que apenas hablo. Dejamos de hacer cosas juntos. Alguna vez si salíamos de compras, yo iba todo el camino  tensa, rogando en silencio que por nada del mundo se burlase de mí si decidía probarme alguna prenda que no fuera de su agrado y darle la oportunidad, de escupirme una vez más delante de todo el mundo, que yo ya no tenía cara ni cuerpo para ponerme esas cosas, que ya  se pasó mi tiempo.

Entonces me hacía pequeña y solo acertaba a seguirlo  hasta el coche  para  hundirme en el asiento con el único deseo de llegar a casa, encerrarme en el baño y llorar a gusto, desahogando la rabia del dolor de su puño  golpeándome  sin dejar  eso si, rastro de sangre. 

Ya no me  quedan fuerzas para  levantarme, la realidad es como una lápida que me aplasta sobre el colchón dejándome inútil y vencida; a lo mejor  mañana…mañana quizás tendré el coraje de salir de casa, besarme las ganas y arrancarme de la vida los puñales que me hieren.

Leha

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HOME (Warsan Shire)

 

Warsan Shire

Recuerda este nombre :

Warsan Shire

Poetisa Somalí, nacida en Kenia en  1988. Mujer comprometida que alza su voz de una manera contundente a través de sus versos desgarradores, bellamente engarzados en un lenguaje directo y preciso.  Sus poesías han sido traducidas al italiano, al castellano y al portugués. Warsan, ganó en 2013 el Premio de la Universidad de Brunel de Poesía Africana.

HOME

Nadie abandona su hogar, a menos que su hogar sea la boca de un tiburón.
Solo corres hacia la frontera cuando ves que toda la ciudad también lo hace.
Tus vecinos corriendo más deprisa que tú, con aliento de sangre en sus gargantas.
El niño con el que fuiste a la escuela, que te besó hasta el vértigo detrás de la fábrica,  
sostiene un arma más grande que su cuerpo.

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Solo abandonas tu hogar
Cuando tu hogar no te permite quedarte.
Nadie deja su hogar
A menos que su hogar le persiga,
Fuego bajo los pies,
Sangre hirviendo en el vientre.
Jamás pensaste en hacer algo así,
Hasta que sentiste el hierro ardiente
Amenazar tu cuello.

Pero incluso entonces cargaste con el himno bajo tu aliento,
Rompiste tu pasaporte en los lavabos del aeropuerto,
Sollozando mientras cada pedazo de papel te hacía ver
que jamás volverías.

MIA54 - NUEVA YORK (NY, EEUU), 06/09/2016.- Fotografía sin fecha cedida en donde aparecen dos refugiados de Gambia consultando un mapa el 17 de mayo 2016, en el Puerto de Pozzallo en Sicilia, Italia. Unos 50 millones de niños viven actualmente lejos de su lugar de origen, obligados a escapar de la violencia o a migrar en busca de oportunidades, advirtió hoy Unicef, que llamó la atención sobre el riesgo al que se enfrentan todos estos menores. EFE/UNICEF/SÓLO USO EDITORIAL/NO VENTAS

Tienes que entender que nadie sube a sus hijos a una patera,
A menos que el agua sea más segura que la tierra.
Nadie abrasa las palmas de sus manos bajo los trenes, bajo los vagones,
Nadie pasa días y noches enteras en el estómago de un camión,
Alimentándose de hojas de periódico,                  
a menos que los kilómetros recorridos signifiquen algo más que un simple viaje.

Nadie se arrastra bajo las verjas, nadie quiere recibir los golpes ni dar lástima.

Nadie escoge los campos de refugiados

O el dolor de que revisten tu cuerpo desnudo.

Nadie elige la prisión,

pero la prisión es más segura que una ciudad en llamas,

Y un carcelero en la noche

es preferible a un camión cargado de hombres con el aspecto de tu padre

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Nadie podría soportarlo, nadie tendría las agallas,
nadie tendría la piel suficientemente dura.
Los: “váyanse a casa, negros”, “refugiados”, “sucios inmigrantes”,
“buscadores de asilo”, “quieren robarnos lo que es nuestro”,
“negros pedigüeños”, “huelen raro”, “salvajes”,
“destrozaron su país y ahora quieren destrozar el nuestro”.

¿Cómo puedes soportar las palabras, las miradas sucias?

Quizás puedas, porque estos golpes son más suaves
Que el dolor de un miembro arrancado.
Quizás puedas porque estas palabras son más delicadas
Que catorce hombres entre tus piernas.
Quizás porque los insultos son más fáciles de tragar que el escombro,
Que los huesos, que tu cuerpo de niña despedazado.

Quiero irme a casa, pero mi casa es la boca de un tiburón.

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Mi casa es un barril de pólvora,
y nadie dejaría su casa a menos que su casa le persiguiera hasta la costa,
a menos que tu casa te dijera que aprietes el paso,
que dejes atrás tus ropas, que te arrastres por el desierto,
que navegues por los océanos,

“Naufraga, sálvate, pasa hambre, suplica, olvida el orgullo,
tu vida es más importante”.
Nadie deja su hogar hasta que su hogar se convierta
en una voz sudorosa en tu oído diciendo:
‘Vete, corre lejos de mí ahora.
No sé en qué me he convertido, pero sé
que cualquier lugar es más seguro que éste’.

Warsan Shire

 

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Decídete

Voy a comenzar confesando algo que me cuesta horrores decir en público :

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¡Ya está dicho! venga, ahora te dejo un momentito para que te despiporres a gusto..…ummmm tampoco te pases ¿eh?.. deja que te explique: 

Resulta  que  yo ya nací ocupada y  en toda mi infancia no fui capaz de sacar un ratito para ese menester,  en su lugar, opté por los patines y mis rodillas dan prueba de que el aprendizaje no fue un camino de rosas. También practiqué la técnica del remolque rodado, te dejo un ejemplo ilustrado, para que entiendas en qué consistía esta magnífica experiencia.

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Reconozco que me gustaría, me encantaría, saber dominar eso de  las dos ruedas,  me parece  superdivertido además de  sano y  encima ahora, que está de moda, me siento un poco más extraterreste de lo habitual. Y tú diras ¡pues aprende! pero no, ya  hace tiempo que tiré la toalla, porque aunque no lo creas, tengo los pies en el suelo cuando no vuelo  y soy consciente de que no me puedo permitir los efectos colaterales ( es decir todos los   collejones que conlleva la  etapa de instrucción);  lo primero porque duelen, y sinceramente no le encuentro la gracia por ninguna parte  y lo segundo es que un trompazo en mi cuerpecillo me sale, además del estropicio, carísimo  ( por si no lo sabes cuando estoy  de baja laboral los tres primeros días corren por mi cuenta ¿lo pillas?) Así que lo tengo asumido y cuando me da el ansia del pedaleo , entro en la terraza quito alguna prenda que siempre aparece colgada misteriosamente de la bici estática, me planto mi maillot negro, mis deportivas naranjas, me subo a ella  y coloco el ventilador justo enfrente de mí a la posición 1 (con moderación a ver si por la tontería me zasco una pulmonía y ya me dirás), introduzco los cascos en mis orejillas,  cierro los ojos y ¡¡flipas!!

Te estarás preguntando el porqué de todo esto, tú tómalo  solo como una breve introducción al tema que voy a tratar hoy que es:

LOS CICLOPEATONES 

Esta  modalidad consiste en ir subido en una bici y alternar ser peatón y ciclista al mismo tiempo,  adaptándose a las circunstancias y sobre todo   a lo que más convenga.

Hoy he tenido la ocasión de conocer personalmente a uno de ellos, porque hasta ahora los veía de lejos y me preguntaba cómo serían de cerca.

Al volver a casa, durante un pequeño tramo en el que tengo que incorporarme a una autovía, se ha producido tan esperado encuentro ¡pero yo aún no lo sabía!.

Ahi iba él , tan majo,  por su derecha  pedaleando tan ricamente  y yo como conductora respetuosísima,  calculando  el mejor momento de poder rebasarlo, sin que se viese por ello, perjudicado. Después del adelantamiento, he tomado  la siguiente  salida de la autovía hacia la ciudad, comprobando   por el espejo retrovisor, que él también llevaba mi mismo rumbo.

Al llegar al tercer semáforo ¡¡clinnn!! se cierra.

Disco rojo para todos.

Perdón ¿dije para todos? ¡Pues no!, porque el que yo pensaba que era un simple ciclista, de repente dando un giro, se transforma en peatón y decide unirse a los de su “especie”,  que lo miran con estupor cuando  han sentido  que algo les pasaba al lado como  una exhalación. Acto seguido sube a la acera y continúa su viaje entre los viandantes  a los que va esquivando, como cuando yo hacía las prácticas de bolos en la autoescuela.

Con el semáforo ya en verde retomo la marcha y giro por la calle, en el mismo sentido que mi querido amigo, y cuál es mi sorpresa que estando a su altura, decide que quiere abandonar su condición de vulgar peatón y se une al tráfico rodado; del susto que me ha dado me ha subido el corazón al hueco de las anginas y creo que todavía lo tengó ahí atrancado.  En éstas he bajado la ventanilla y al parar obligados por un  pequeño atasco, miro su rostro engafado (gafas negras pero negras negras), casco rojo y barba de tres días y le digo:

-Oye ¿ pero tú por donde vas?, aclárate porque, ¡vaya susto que me has dado!

A lo que me contesta sin inmutarse

-Voy por donde me sale de los..piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

Y como si nada, se ha ido poco a poco serpenteando entre los coches,  hasta llegar al paso de peatones y cruzándolo, de nuevo se ha subido a la acera, mezclándose con los caminantes.

Con esto no quiero que ningún ciclista se me enfade, porque a lo mejor no todos ellos son cliclopeatones,  pero de verdad, y al hilo de una noticia que casualmente he escuchado esta mañana de un atropello ocurrido en Barcelona, pido que del mismo modo que los conductores debemos  extremar las precauciones cuando nos encontramos con un ciclista, ellos tengan la misma deferencia con el resto, tanto con los que van andando como los que vamos al volante. Querer ser peatón y ciclista a la vez, no puede ser

¡Decídete!

Leha

 

 

 

 


Tokio Blues (Haruki Murakami)

  32d6a681b598b28c2a38dda116fadddeLas cosas fluyen hacia donde tienen que fluir, y por más que te esfuerces e intentes hacerlo lo mejor posible, cuando llega el momento de herir a alguien, lo hieres. La vida es así. Parece que está aleccionándote, pero ya es hora de que aprendas a  vivir de este modo. Constantemente intentas que la vida se adecue a tu modo de hacer las cosas. Si no quieres  acabar en un manicomio, abre tu corazón y abandónate al curso natural de la vida. Incluso una mujer débil e imperfecta como yo,

piensa lo maravilloso que es vivir.

Intenta ser feliz.

¡Adelante!

 


MALHERIDA

MALHERIDA

Se ha cerrado la puerta.

Un hilo de frío se acerca a mí

Me rodea

Me aísla

Me cierra…

La ruleta rusa gira

 

Alzo los ojos

No puedo creer que aún me busques en la  mirada clara y limpia de ayer, en aquellas caderas, hondonada donde te erigías para coronar el universo bañándote de luz. Luego tu aliento denso me apartaba  y el escenario se tornaba trágico……, me deshacías en migas que arrojabas con desaire hacia las nada donde ahora me encuentro.

4a61528c168c143e07608c96727cd126Las sombras de tu mundo me acotaron el paso obligando a deslizarme por el sumidero de las horas dormidas, cosidas en la piel con la espina de tus agravios, horas de doscientos minutos taladrando  mi nuca hasta partirme en dos, para meterme el miedo a golpes y hacer que mi voluntad se arrodillara ante tu furia forjando una y otra vez tus manos hasta hacerme astillas.



Instigador de mi tormento..

No me persigas; solo empléate si puedes, en borrar las palabras emborronadas de miedo que escribí en la pared, cuando de espaldas al mundo, me exiliaba y me convertía en una proscrita de mi propia vida y solo servía, para ser la esclava de tu ausencia
¡Que más necesitas!
mis quebrantos te sustentan.
He mendigado caricias, apretado la mordaza entre los dientes para silenciarte ante el ruido de la gente, hambreando la escoria de nuestro amor…
…..nuestro amor…

la boca me sabe a rancio.

mujer-caminandoAhora después de tantos años, me atrevo a derramar este puñado de coraje, arena de mi desierto, que  dejo escapar entre mis dedos para decirte adios, un adios tan sangrante como serán tus días ahora, cuando no tengas la dosis  de mí  pánico para alimentarte y te falte entonces el valor para afrontar tu desdichada vida.

Lehahiah

(Este relato no es  en absoluto autobiográfico aunque en él se hable en primera persona, es la denuncia, mi particular denuncia, por el maltrato psíquico y físico que siguen sufriendo  muchas mujeres  con motivo del día contra la violencia de género)