Tus palabras serán mis alas

En mis nubes

Desconsuelo

 

No quiero escuchar lo que me cuentan tus ojos.

Doy media vuelta,

y hago que no te veo,

suplico y rezo porque tus pupilas callen,

así pueda ser, que dejen de sangrarme las heridas,

cuando me arrancas a jirones la esperanza.

Leha


PRONÓSTICO

Hoy voy a verte.

A la hora que el sol entrega sus armas

en una esquina de la vida

hoy me encontraré contigo.

Y tú que tanto me sabes

dejarás crecer en la tierra todas mis rosas

nos beberemos el vino

que cosechó nuestra espera

y prenderemos la luz

de nuestra humilde candela

Leha


ELECCIÓN

Después de tanto tiempo una nueva oportunidad era un regalo.

Tras más de quince minutos intentando aparcar, el cartel del restaurante parpadeaba  al final de la calle. El tráfico era denso y ruidoso propio  en la zona  centro  de cualquier  ciudad al final de la tarde de un viernes.  Estiró las mangas de la americana, apresuró el paso y echó un vistazo a  su imagen reflejada  en el escaparate una antigua y conocida  pastelería que en ese momento bajaba sus persianas.

A lo mejor debería haberse decidido por un look más desenfadado. ¿ Y si  daba la impresión de un  tipo  encorsetado?, además le apretaban los zapatos,  Jorge y su insistencia de prestarle aquellos Martinelli  de una talla menos,  le estaban matando. Notó la humedad en las axilas e imagino los cercos  calados en su camisa.

Se estaba agobiando, así que prefirió fantasear pensando en el encuentro, ¿Cómo  estaría ella después de  ocho años? su rotunda negativa de intercambiarse fotos le hacía plantearse muchas posibilidades y precisamente eso  lejos de tranquilizarle  lo alteró aún más.

Escuchó voces que provenían de un corrillo de gente que obstruía la entrada al local. Algunos encendían un cigarro y  debatían en un tono acalorado  qué opción era la mejor para continuar la velada, entre comentarios jocosos haciendo referencia a los platos   que acababan de  consumir.

Con veinte minutos de retraso y a  menos de dos  metros de la puerta  paró en seco, de pronto  no le pareció tan buena idea intentar  lo que  fracasó  hace años,   una cosa era una conversación de vez en cuando por face y otra bien distinta sentarse frente a alguien que  lleva los posos de  un pasado en común y las huellas invisibles del resentimiento de   una relación, que desde un principio estuvo abocada al fracaso.

Se deshizo de la chaqueta  y la arrojó a manos de   un joven que en ese momento se unía al grupo enmudecido que  le  miraba  perplejo;  se desabrochó la camisa tomo una bocanada de aire y comenzó a correr sin dirección cruzando la calle,  provocando que los coches frenaran bruscamente y desatando los gritos de los conductores que arremetían junto al ruido ensordecedor del claxon,  su comportamiento irracional y absurdo.

En medio de aquel caos, él solo acertaba a huir, a correr  todo lo que sus piernas le permitían, queriendo dejar atrás  un reguero de oportunidades  perdidas.

Leha

 

 

 

 

 

 


Banal

Llevábamos rato esparciendo el tiempo, hablábamos de la algarabía  de los  niños gritando en  la calle, de las arrugas  de   mi vestido  y  de las últimas tormentas.

Se abrió un escueto silencio,  tragó de golpe lo que quedaba de vino en la copa y sin mirarme a los ojos me dijo en voz baja.

 -¡Quédate!

Y me temblaron las manos.

Él me besó con sus labios rotos.

La llaga de su beso  aún me arde en la boca.

Leha


DesaPego

La llave gira 

¿Ya  estás?.

Silencio

Arroja la chaqueta en  el sofá

Entra en la cocina

Huele a sopa hirviendo

Los labios se entreabren al tropezar  con  su boca

Un breve chasquido y ya está

Un nuevo  desencuentro de sus pupilas

Un capítulo más de una  soledad compartida.

Dos platos enfrentados en la mesa

El pan partido

Y en  un descuido  el  pie roza su pierna

Levanta los ojos

La mira

Ella sigue absorta soplando  el caldo de  la cuchara

De su frente, una liana de pelo  escapa al vacío

No deja de pensar en la mujer que tiene enfrente

recordando en qué  momento de su vida

había llegado a quererla.

Leha

 


Cuéntamelo de Colores

-El arco iris se produce cuando un rayo de luz se encuentra con una gota de agua que está suspendida en el aire, entonces la gota actúa de prisma y  descompone esa luz en todos sus colores y como esa luz entra y sale a través de la gota, lo refracta hacia la parte del cielo  en que está el sol y es cuando….

_¡¡¡No así no!!! Cuéntamelo como lo hace el abuelo

Sebas cerró el libro y  se frotó la parte posterior del cuello, miró el reloj, echó la cabeza hacia atrás, signo inconfundible de que empezaba a perder la paciencia

_ A ver Mónica, ¿cómo te lo cuenta el abuelo?

_Diferente.

_¿Pero, el abuelo mira el libro de naturales mientras te lo explica?

_¡Pues claro!_ lo dijo al mismo tiempo que asentía una y otra vez  con la cabeza de manera que no dejaba lugar a ninguna réplica.

-Entonces voy a llamar al abuelo para que me explique que es un arco iris.

-Pero el abuelo ahora no tiene el libro y no va a poder.

Imitando el tono y el timbre de su voz, Sebas se agachó y se puso frente a ella.

– Claro queu no va a poder porque en el libro solo pone lo que te he dicho yo, nada más, así que todo lo que te haya dicho el abuelo  es de  cosecha propia.

-¿El abuelo cosecha??

_Ya basta Mónica, deja de tomarme el pelo.  Son mas de las nueve  y en media hora tienes que acostarte, estoy cansado y no entiendo como a estas horas aún tengo que explicarte algo que deberías de saberte para mañana, creo que has tenido suficiente tiempo en toda la tarde para haber repasado el tema.

_¡¡¡Eres un aburrido!!!!- Y sin más se bajó de la cama de un brinco y corrió descalza hacía el baño con los ojos inundados de lágrimas.

-¿¿¡¡¡ Aburrido!!!??? ¿¿¡¡ Aburrido dices???  Y alzó la voz para que lo oyese –  yo no soy aburrido ¿¿me oyes??

Después de más de ocho horas entrando y saliendo de  la oficina, otra hora de atasco para volver a casa encontrarse a una niña con ganas de fantasear era una prueba de fuego, sobre todo si esa niña era tu hija, tiene siete años y siente una pasión desmesurada por su abuelo y sus batallitas fantasiosas.

-Papá soy yo ¿puedes explicarme  qué historia has contado ésta vez a mi hija?

-Ah hola hijo, je je je,  a ver ¿cuál de todas?

-A Mónica papá, ¿a cuál va a ser? Que yo sepa solo tengo una hija y te juro que va a ser así por los siglos de los siglos

-Amén hijo amén, qué mal humor tienes siempre, si cobraras a fin de mes por todo lo que gruñes te aseguro que vivíamos en un casorio descomunal en medio de una de esas urbanizaciones de postín a las afueras de…..

-¡¡Papá basta ya!!

-Pero hijo…

Arrojó el teléfono sobre el sofá; odiaba escucharse,  odiaba la manera que tenía de hablar  y tratar a todo el mundo, escupía rabia a todos por los que sentía un amor incondicional, más inexplicablemente se prodigaba en atenciones  y  en querer agradar a    personas que no le importaban en absoluto. Se supone que un relaciones públicas tiene que tener  la capacidad de conexionar con las personas, de establecer vínculos, de tender puentes, si era capaz de hacer todo eso en su trabajo, ¿ porque  resultaba tan complicado cuando trataba de hacerlo con los suyos?, debería de ser aún más sencillo y mucho más gratificante si cabe.  Con la palma de la mano abierta secó la humedad en los ojos, en la puerta Mónica le observaba, corrió hacia el sofá y cogió el teléfono.

-¿Abuelo?

-¡¡Móni!! ¿ y tu padre? Parece que se ha cortado

_No abu, que papá se  olvidó de que tenía puesta la sartén y salió volando y claro, te dejó plantado.

_Ahhh ya decía yo,¿ pero no es un poco tarde para no haber cenado?

_Ehhhhhh …….abuelo que luego te llama ¿vale?

Pulsó finalizar y se acercó a Sebas.

_ A mí me llaman cosas peores en el cole y no me enfado tanto, pero bueno, si te sienta tan mal que te lo llame lo retiro. Ya no eres un aburrido, ¡hale!

-Mónica no es eso, además tú te has enfadado también.

-Ya, pero lo mío es distinto, yo puedo llorar tú no.

-¿Ah no? ¿y porque no?

-Porque no papá, yo soy pequeña y me estoy haciendo y tú ya estás hecho.

Sebas la miró extrañado – ¿y eso que quiere decir?

-Pues eso, que yo puedo llorar y tú no.

 

Cuando volvió de acostarla en su habitación, se dejó caer en el sofá, estiró el brazo para bajar la intensidad  de la única luz que quedaba encendida y desahogó toda su hastiada tristeza.

 

El timbre del microondas sonó en la cocina justo cuando Sebas abrió la puerta de la habitación de Mónica,  ésta se asomó entre las sábanas y su sonrisa disipó cualquier huella de sombra que pudiera quedar de la noche anterior.

-Iris es una hermosa joven que lleva  hermanados en su cuerpo  la magia de los colores. Fue nombrada mensajera entre el cielo y la tierra, encargada por ello de proclamar el pacto entre los humanos y los dioses. Anuncia el fin de las tormentas, está casada con Céfiro, dios del viento del oeste,  Iris  igual de rauda  que su compañero,  es  capaz de  atravesar todas las regiones del mundo, bajar a las profundidades marinas y llegar hasta el último rincón del mundo subterráneo poniendo luz y color a la más negra oscuridad.

-¡¡Pero papá si esa es la historia que me contó el abuelo!! 

Sebas sentado al borde de la cama tomó en brazos a la niña.

Ayer entre sueños  recordé la leyenda que  el abuelo me   contaba para  que no me dieran miedo las tormentas. No es bueno olvidar de lo que estamos hechos ¿sabes?  así que voy a llamar al abuelo para que a partir de hoy me recuerde esas historias y   otras muchas cosas que necesito volver a descubrir.

Leha