Tus palabras serán mis alas

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Los girasoles marchitos

Se puede respirar de espaldas al mundo,  con los ojos anegados de ira  y el pecho expoliado. 

Nadie merece morir cada tarde cuando los pájaros cierran sus nidos y del aire gotea un silencio tóxico y  ensordecedor que abrasa la garganta.

Pasa las tardes con la mirada enterrada sobre una  lámina que pretende recordar los girasoles de Van Gogh colgada  en medio de  la pared  desnuda  de su habitación,  como soles moribundos  de sed,   esqueletos enfermos que pronto alimentarán la tierra.

Observo su silueta intacta a contraluz y algo se quiebra dentro.

En unos minutos darán las ocho, entonces empujaré su silla hasta el comedor y la dejaré frente a la mesa,  el plato blanco , la servilleta de papel y el vaso. Así irán llegando las  demás sillas rodando y se irán acomodando alrededor. Todos cenarán lo mismo, sigilosos  como un ejército de soldados lisiados fuera de combate.

Conozco bien  ese olor a perfume rancio , el  ambarino tiznado en  las uñas y  las  profundas cicatrices que las fauces de la decepción van marcando sus rostros.

La beso en la mejilla, momento que ella aprovecha  para castigarme con su indiferencia.

Desprecia el color de mi cabello , el timbre de mi voz, rechaza cada uno de mis gestos.

A sus ojos soy alguien que    una tarde de domingo de hace  mas de  dos años,  se despidió  de ella con la promesa de volver  después del verano.

Simbolizo la  moneda con que la vida le ha pagado  todos los años sacando adelante su  pequeño  hogar  colmado de hijos, que  huyeron  en desbandada engullidos por su propio destino, dejándola sola,  excluida y  sin cabida

Llevo la sombra de su quietud,  el reloj que marca su desvaído tiempo, la bofetada en la cara  que le recuerda la mujer que   nacía cada mañana, para amar y ser amada, para soñar y ser soñada, para ocupar un lugar en algún rincón de este mundo…y  poco a poco, sin darse cuenta, esa mujer que fue,  desapareció y se marchó silenciosa, cerrando tras de sí, todas las puertas.

Leha

 

 


Sucedió en Navidad

Toma mi mano.

Es hora de que  vuelvas a casa.

Cruza el  blanco aire,

no temas al gélido suspiro del cielo.

Esta noche  los ángeles han roto sus alas

y un ensordecedor silencio sepulta la tierra,

es tiempo de creer en los milagros,

de cerrar los ojos y que  las tormentas del pasado,

 sean un vano recuerdo,

lejano,

dormido,

olvidado……

El cielo en su vigilia,

clavará  su rayo de luz plateado,

sembrando un brote de esperanza

que gobierne   nuestros corazones.

Ven  y toma mi mano,

esta noche los ángeles han roto sus alas

dejándose caer hasta la tierra.

 

Leha

 

 

 

 


Ni para Vivir….Ni para Morir…

Aquellos hombres que vimos al auxilio de las farolas

estaban muertos,

Allí sobre la acera, en medio de la ciudad

estaban muertos,

irrumpieron nuestro paseo dominical

dedicado a proclamar todas nuestras “desdichas”

y fuimos a tropezar,

con las frías lenguas de sus mantas.

Ahora llevamos clavadas en la espalda

el filo de sus codiciosas miradas

por ser ellos, los dueños

de todas nuestras “desgracias “

Leha

 


Silencio Letal (25 Noviembre, contra la violencia de género)


Mis cuerdas se enredan y ya no me sostengo.

A Dios le tiembla el pulso

y el infierno arde  tras la puerta.

Estoy sola.

Me siento sola.

El miedo  tiene rostro,

jadea en mi espalda cada noche

 me somete y me  amordaza,

tensa  mis cuerdas hasta arrancarme la voluntad,

 las fuerzas de  salir corriendo

 terminar con ésto.

Correr….

 Correr sin importar dónde 

añoro los cielos abiertos, los campos inmensos

bocanadas de aire vibrándome en el cuerpo…

pero soy cobarde, por eso al girar la llave,

un nudo atado a mi cuello

deshace mis pasos  de nuevo

y vuelvo para seguir  pagando el tributo a mi  error,

el de haber querido ver algo parecido al amor,

en alguno  de  sus actos,

 en su asfixiante control,

en su sibilino desprecio

Hace tiempo perdí la voz

dejé de creer en los milagros

de que  alguien venga y me salve,

 me arranque de mi propia vida,

 del  pecado de ser quien soy;

una mujer que ha perdido su identidad

y que  desde hace mucho tiempo

no se reconoce en el espejo.

Me avergüenza mi cara marcada,

me avergüenzo del puño cerrado hundiéndose en mi estómago

me avergüenzo de mis lágrimas….

porque cuando salgo todos miran

¡¡me miran!!

 después, bajan la mirada

……. y   callan.

Leha

 

En lo que va de año ya son 44 las mujeres asesinadas por sus parejas, la violencia  de género contra las mujeres  ha tomado una nueva vertiente  y  se  ha cobrado la vida de 7 niños víctimas de sus padres o de las ex parejas de sus madres y  19 pequeños han quedado huérfanos….el silencio de las víctimas y de la sociedad también mata…


Algunos poemas

Hay  poemas que  antes de llegar a  serlo

ya  corren por  las venas

febriles  y atormentados

se desangran en el lecho inmaculado

 de un  papel en blanco.

Hay poemas que solo entienden de silencio

 y si los pronuncias  estallan

profanando al poeta

la intimidad de su alma.

Leha


Confesión

Confieso que un día, sin que te dieras cuenta,

me construí una guarida en tu corazón,

por eso  a veces,

te sorprendes llamándome a cualquier hora

sin saber bien qué decirme,

farfullando un montón de motivos imposibles.

Entonces descubro que el sabor de algunas mentiras

es tan dulce,

como el beso que tiembla en mi boca.

 

Leha