Tus palabras serán mis alas

La visita

Hola amor, perdona el retraso, estoy  reventado.

El tráfico estaba imposible y al final decidí venir en bus. Cogí la linea  siete  y de camino me di cuenta de que habían cambiado el itinerario,  ahora hace un trayecto que pasa cerca de la muralla justo enfrente de la galería de arte, que  por cierto, a más de las cinco, la puerta estaba cerrada con todos vuestros alumnos fuera, imagino que Ana se ha vuelto a descuidar, no te extrañe que de seguir así la acaben despidiendo;  bueno como te iba diciendo, me tocó bajar en la Plaza del Mercado  y allí esperé más de cuarto de hora  hasta que llegó el de la linea dos,  tiene una  parada a unos cien metros de aquí, venía atestado de gente  y no veía el momento de salir…¡un desastre!

Antes de que se me olvide ¿sabes que he escuchado en las noticias?que hoy hay luna llena y parece ser que se podrá ver con un  matiz escarlata, así que  después de cenar subiré al ático y haré un montón de fotos para enseñártelas mañana, vendré antes no te preocupes, no se me volverá a ocurrir coger el   bus y  perder toda la tarde.

 Mira,  ya viene Don Daniel. ¿te has fijado que cada día está más delgado?? yo creo que algo le está devorando por dentro, tiene mal color y parece  más encorvado.

-Buenas tardes David

-Hola Don Daniel   acabo de llegar, es que había muchísimo  tráfico y en vez de traer el coche vine en bus, encima no sabía que habían cambiado los trayectos, no se imagina que odisea ha sido llegar hoy pero   ¿es tan tarde ya?

-¿Tarde? tarde depende para qué, pero para estar aquí sí. ¿Por qué no vas a tomar algo? llamas algún amigo y…

-Gracias  Don Daniel, pero  lo mejor que puede hacer es meterse en sus asuntos.

-Perdona hijo, no quería molestarte.  Tienes que irte ya,  voy a cerrar.

-¡Pero si le estoy diciendo que  acabo de llegar!

Lo siento amor, no quería enfadarme pero a veces me saca de quicio, ¿qué más le da dejarme   aquí contigo? nadie se iba a enterar,  no me gusta que estés  sola de noche  en este lugar tan apartado;  los cipreses son como bayonetas  afiladas   apuntando al cielo y ese viejo encorvado,  ya no puede ni  agacharse a arrancar  la maleza que crece por todas partes y que solo sirve para esconder reptiles  y esos insectos  que tanto te aterran, pero no te preocupes esto acabará pronto.

Estoy  planeando sacarte  de aquí y cuando lo consiga, nos iremos  donde siempre quisiste descansar y allí  te entregaré  a las viejas olas,  para que  la marejada te envuelva con fuerza  y te devuelva a  su vientre,  estarás  rodeada de estrellas que brillan sin luz con  hermosos caballos cabalgando sin riendas  y  por fin podré estar contigo, no habrá guardián  que me cierre las puertas y me  devuelva a esa tierra inhóspita donde ya no queda ni  un mísero lugar para poder respirar lejos de  tu cuerpo.

Leha

 

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