Tus palabras serán mis alas

ELECCIÓN

Después de tanto tiempo una nueva oportunidad era un regalo.

Tras más de quince minutos intentando aparcar, el cartel del restaurante parpadeaba  al final de la calle. El tráfico era denso y ruidoso propio  en la zona  centro  de cualquier  ciudad al final de la tarde de un viernes.  Estiró las mangas de la americana, apresuró el paso y echó un vistazo a  su imagen reflejada  en el escaparate una antigua y conocida  pastelería que en ese momento bajaba sus persianas.

A lo mejor debería haberse decidido por un look más desenfadado. ¿ Y si  daba la impresión de un  tipo  encorsetado?, además le apretaban los zapatos,  Jorge y su insistencia de prestarle aquellos Martinelli  de una talla menos,  le estaban matando. Notó la humedad en las axilas e imagino los cercos  calados en su camisa.

Se estaba agobiando, así que prefirió fantasear pensando en el encuentro, ¿Cómo  estaría ella después de  ocho años? su rotunda negativa de intercambiarse fotos le hacía plantearse muchas posibilidades y precisamente eso  lejos de tranquilizarle  lo alteró aún más.

Escuchó voces que provenían de un corrillo de gente que obstruía la entrada al local. Algunos encendían un cigarro y  debatían en un tono acalorado  qué opción era la mejor para continuar la velada, entre comentarios jocosos haciendo referencia a los platos   que acababan de  consumir.

Con veinte minutos de retraso y a  menos de dos  metros de la puerta  paró en seco, de pronto  no le pareció tan buena idea intentar  lo que  fracasó  hace años,   una cosa era una conversación de vez en cuando por face y otra bien distinta sentarse frente a alguien que  lleva los posos de  un pasado en común y las huellas invisibles del resentimiento de   una relación, que desde un principio estuvo abocada al fracaso.

Se deshizo de la chaqueta  y la arrojó a manos de   un joven que en ese momento se unía al grupo enmudecido que  le  miraba  perplejo;  se desabrochó la camisa tomo una bocanada de aire y comenzó a correr sin dirección cruzando la calle,  provocando que los coches frenaran bruscamente y desatando los gritos de los conductores que arremetían junto al ruido ensordecedor del claxon,  su comportamiento irracional y absurdo.

En medio de aquel caos, él solo acertaba a huir, a correr  todo lo que sus piernas le permitían, queriendo dejar atrás  un reguero de oportunidades  perdidas.

Leha

 

 

 

 

 

 

4 comentarios

  1. Fran

    Reacciones que se tienen en un segundo, el miedo, la inseguridad, las dudas, etc., hacen que tomemos una decisión rápida, instintiva, pero que no sabemos si es la correcta o no, sólo se decide y se actúa. Hay momentos que nos ocurre eso, no estamos seguros de hacer una cosa u otra, y dudamos constantemente de qué opción es la más adecuada, pero a veces no lo sabemos, y nos la jugamos eligiendo una, pero luego nos quedamos con la duda de “¿qué hubiera pasado si hubiera hecho lo otro?”, nunca lo sabremos, aunque a veces nos podamos imaginar el resultado. La cuestión es que nos quedamos más tranquilos si podemos tomar una decisión con claridad, sin tantas dudas, y seguros de lo que queremos hacer, pero lamentablemente no siempre ocurre así. La toma de decisiones es una constante en nuestras vidas, por eso es fácil equivocarse. Lo que puedo recomendar es que antes de tomar una decisión, reflexionar bien sobre sus consecuencias. Gracias por compartir un relato tan bien descrito y expresado. Un abrazo.

    2 agosto, 2017 en 12:30

  2. ¡¡¡Pero que Maravilla tu relato Leha!!!!
    Me había ilusionado que habría un reencuentro super Feliz!!!!
    Pero tú imaginación hizo que huyera en una segunda oprtunidad!!!
    Y eso no se debe hacer, no se puede desperdiciar una nueva oportunidad!!!!
    Es evidente que no hay segundas vueltas!!!!
    Un fuerte abrazo y todo mi cariño. ..
    Besitos con el cariño de siempre…

    27 julio, 2017 en 6:44

  3. El temor no es buen consejero. Un abrazo

    27 julio, 2017 en 2:42

  4. Nunca se deben desaprovechar esas segundas oportunidades. Quizá se nos presentan porque nunca se resolvieron. Besetes, mi alitas.

    27 julio, 2017 en 0:57

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s