Tus palabras serán mis alas

El Orden de las Cosas

preguntate-si-lo-que-estas-haciendo-hoy-te-acerca--20120925082849-0562501413543942-crop

Estaba cansado.

Tras siete horas de sueño profundo aún se levantaba con la misma sensación de abatimiento todos los días, por eso había pensado que tal vez no le vendría mal alguna de esas vitaminas que se  anunciaban en las farmacias.

El café en una de las tazas terracota, y media docena de galletas amortiguaban el ruido dentro del estómago y le daban el pistoletazo de salida.

Del recorrido de todas las mañanas, la tertulia tras las noticias en  la radio era un elemento más del trayecto. Las reflexiones y los análisis de aquellos desconocidos,  se habían convertido en un elemento más del viaje pese a que  ni sus encorsetadas opiniones ni sus estridentes voces le interesaban en absoluto, simplemente se había acostumbrado a llevarlos con él todos los día,s sin preocuparse de cambiar el dial a otra frecuencia diferente.

Al llegar al desvío donde comenzaba el enjambre de calles del polígono industrial, paró el coche. De frente continuaba la carretera dirección a Zaragoza , a la derecha dos rotondas más allá, estaba la fábrica de tapices donde comenzó a trabajar hacía mas de diez años. Accionó las luces de parada y después de bajar las ventanillas encendió un cigarro. Hacía un par de años que había dejado de fumar pero había vuelto a las andadas hacía unas semanas, poca cosa, uno de vez en cuando y hacia la mitad lo tiraba.

No sabía qué lo ataba a aquel entorno  que se suponía debía sentirlo  como  suyo, tampoco sabía si hacerse ese tipo de planteamientos era una buena señal,   arrancó de nuevo incorporándose a la primera rotonda. Por el retrovisor un par de coches que le resultaron conocidos  le daban alcance,  antes de que se acercaran más,  hundió suavemente el pié en el acelerador dejando a su derecha  la segunda salida que indicaba la dirección  hacia la fábrica. Tomó la última  salida que le devolvía  a la   misma vía por la cual había accedido,  pero  en sentido a la  la ciudad,  consciente de no saber de qué manera, ni porqué razón se estaba entregando a esa nueva e imperativa apatía que dirigía sus actos .

Cuando abrió la puerta aún olía a café.

Pensó si debería llamar para avisar que hoy no acudiría a trabajar. Algunos compañeros habían visto como daba la vuelta con el coche justo antes de llegar al desvío de la fábrica, imaginaba  en esos momentos cómo estarían preguntando qué habría sucedido, estaba convencido de no importarles  lo más mínimo, simplemente les acuciaba la necesidad de averiguar, de sacar conjeturas, de jugar al juego de las posibilidades al margen  de la relevancia de lo sucedido.

Las palabras se atropellaron  cuando habló con Ferran, relató de manera escueta como tuvo que dar la vuelta precipitadamente justo antes de entrar en la fábrica por la llamada de su hermana víctima de un accidente doméstico,  y a pesar de que el incidente no parecía revestir mayor importancia había decidido quedarse a acompañarla el resto del día.  Cuando colgó tenía la boca seca y las manos le sudaban. estaba improvisando demasiado.

Le despertó el inconfundible rugido de un tractor acercándose, parecía que en cualquier momento atravesaría la pared de adobe  y lo arrollaría en mitad de la alcoba; esperó, se dejó guiar por la orientación de su oído y alzó los ojos,  a los pocos segundos pudo ver como pasaba lo que era parte de un gran neumático tras los visillos del ventanuco, a escasos centímetros de la fachada; después poco a poco , escuchó como se alejaba.  Sacó uno de los brazos de entre las mantas y tocó la colcha de lana que cubría la cama, con los dedos comenzó a desprender    bolitas y  después de capturar unas cuantas las giró todas juntas apretándolas y formando una sola  pelotita suave que dejó sobre el cristal que protegía la mesita de noche.

Fijó su mirada en el  techo, las vigas lo  atravesaban verticalmente de arriba a abajo , bloques con forma de cubo en  madera de  color castaño oscuro, de vértices gruesos, con lados  irregulares y  machados,  nada que ver con los maderos prefabricados que remataban los techos de esas bonitas   casas  que hasta hace poco  se  habian construído sin parar por todo el pueblo.

Se alegró de haberlo hecho.

Aún se estremecía recordando las manos de su madre en la espalda, firmes y prietas, la tibieza de sus lágrimas rajando su camisa agujereando su hombro y en un hilo de voz la misma pregunta una y otra vez …qué es lo que haces aquí.  No supo qué contestarla evitó contar que había faltado al trabajo y que una vez de vuelta a su apartamento después de toda la mañana sentado en la cocina  con las persianas bajadas,  había decidido ir hasta allí sin encontrar ninguna razón, dejándose llevar por un impulso, por un deseo repentino que le nacía dentro.

Aspiró lentamente y  contuvo dentro el aire, olía a refugio, olía  a hogar.

Después de varios años todo seguía igual,  las sábanas, la manta de lana, la lámpara quinqué azúl,  el cortinaje con motivos geométricos que cubría el hueco de la puerta  y esa luz que entraba escrupulosa y pulcra por la pequeña ventana matizando cada color y aterciopelando el aire. Nada había cambiado, tan solo él era  distinto, todo lo demás permanecía en su lugar, en su mismo espacio deteniendo el tiempo.

Se llenó de plenitud y de cobijo, se fue vaciando del amargor que adereza el fracaso de la tristeza y del miedo que día tras día se habían ido  acomodado en  su mente y en su cuerpo.

¡Como no se le ocurrió antes! volver al punto de partida, ir a la posición de salida, sin mirar a las gradas,  ignorando los abucheos, sin contar los asientos vacíos,  sin importar cuántas habían sido  las carreras recorridas, las metas alcanzadas, las que nunca fueron conseguidas. En los últimos tiempos  había estado corriendo  fuera de pista, solo, desorientado  sin meta donde al llegar alzar los brazos, había llegado la  hora de tirar  la toalla, necesitaba otra carrera nueva, otro punto de partida.

Miró de nuevo a su alrededor y entendió el verdadero orden de las cosas….

Accionó la tecla  y pulsó el último registro.

-Hola Ferran, soy Francisco tenemos que hablar.

Lehahiah

 

 

12 comentarios

  1. Stella

    Lo saturó la rutina, y cree que volviendo al principio, se le irá ese cansancio que da el vivir.
    Ojalá esté en lo cierto.
    Un abrazo y hasta pronto.

    8 marzo, 2015 en 20:22

  2. Yeste lima

    Muchos desean volver al punto de partida y se dan cuenta que si lo hacen pueden perder algo de valor por el camino de regreso… y al final deciden seguir por otro camino que bifurca el destino…

    Me ha gustado, Leha..

    Alados y apretaos

    1 marzo, 2015 en 23:08

  3. Lore

    Como siempre tu “tardanilla”, tarda, pero al final llega. Aunque haya leído varias veces tu estupenda entrada, que como siempre tiene una enorme facilidad para hacer recapacitar.
    Yo como la mayoría creo, vamos buscando la felicidad, y a veces esa es una necesidad casi enfermiza que nos ciega.

    Yo no sé si es imprescindible saber dónde queremos estar en un futuro o cómo queremos que sea…creo que no, pues no se si lo que estoy haciendo ahora es elegir bien mi furturo.

    Asi que tengo la constancia de que me dedico a vivir, sentir y soñar, y si el destino se cumple o no, no me martiriza… no importa tanto.

    Yo voy a seguir viviendo y soñando, y no me voy a preocupar del futuro, más que lo preciso y necesario.

    ¿Te imaginas preguntarte cada día que estás haciendo Hoy, y que de ello dependa tu mañana?

    Mañana…puede ser una dulce palabra…o tal vez no, pero quiero pensar que lo será.

    Espero que lo sea mi preciosa para ambas, y que ambas podamos disfrutar, además de nuestro propio cariño.

    Muchos besos, y un abrazo inmensoooooooooo angelito.

    24 febrero, 2015 en 19:45

  4. La pregunta de la imagen es muy buena.
    El texto refleja la inmensa apatía en la que está sumido el personaje. Así todos, supongo, más de una vez y más de dos. Romper siempre cuesta y corregir coordenadas para enderezarse, ni te cuento. Pero desde luego es la única salida posible y hay que tomársela con ánimo.
    Genial el relato. Ya te he dicho alguna vez que tienes la capacidad de meterme en la historia.
    Besos, muchos

    23 febrero, 2015 en 20:49

  5. Ya me gustaría poder volver al punto de salida.
    Pero allí no hay nada.
    Tampoco queda nadie.
    Además, es probable que cometiera errores parecidos.
    Intento aceptar a donde me ha conducido la vida y afrontar los días con la máxima dignidad posible.
    No es poco.

    Me gusta como escribes.

    Saludos.

    22 febrero, 2015 en 18:59

  6. Encontrar el camino que conduce a la serenidad, a veces no es fácil. Pero tampoco es imposible; se trata mirar con los ojos de los sentimientos…del corazón. A veces es necesario volver al punto de partida, para reconocernos a nosotros mismos. Me quedo con tu entrada que contiene un gran mensaje. En mi mente tu frase toma forma. “Pregúntate si lo que estas haciendo hoy, te lleva al lugar en el que quieres estar mañana” Muchos besos y abrazos con tus sedosas alitas, de escritora maravillosa. Muakkkkkkk Elssa Ana

    20 febrero, 2015 en 20:40

  7. Hemoso texto Leha. que nos deja una gran enseñaza

    la capacidad que tenemos para afrontar el día a día

    tomar de decisiones

    como en este caso de tu entrada dejar de correr

    y poder disfrutar*

    besos y cariños

    mi ángel:*****y muchos besitos siempre con alas que te leguen bien fuerte**

    20 febrero, 2015 en 18:58

  8. Muy valiente! Todos deberíamos dar ese paso cuando la vida nos ahoga, cuando sentimos que nada esta bien… Tener la valentía de tomar las riendas y dirigir tu vida de una vez por todas. Me ha encantado niña!!!
    Un besazo desde mi infierno, apartando las alas 😀

    20 febrero, 2015 en 17:43

  9. Leha,justo cuando voy a comentar tu interesante relato, me tengo que marchar. Lo siento,mañana entro de nuevo y te escribo. Besitos con alas guapa. Muakkkk Elssa Ana

    19 febrero, 2015 en 20:53

  10. Perdón no quedó la imagen que dice asi:

    LE DIJO EL APRENDIZ AL MAESTRO:- ” QUE ES LA RUTINA?”
    SONRIENDO ESTE, LE CONTESTÓ:
    LA RUTINA ES LA LLAVE PARA DEJAR DE SABOREAR LA VIDA…
    TIRA LA LLAVE QUE CIERRA MENTES…
    Y ABRE LA MENTE QUE RECONOCE LAS LLAVES….
    Y PODRÁS SABOREAR CADA INSTANTE DE TU VIDA”

    19 febrero, 2015 en 17:09

  11. https://www.google.com.ar/search?hl=es&site=imghp&tbm=isch&source=hp&biw=1366&bih=635&q=la+rutina+frases&oq=La+rutina&gs_l=img.1.3.0l10.5022.8844.0.12958.9.8.0.1.1.0.273.1851.2-8.8.0.msedr…0…1ac.1.62.img..0.9.1854.RKMIsXPuv1A#imgdii=_&imgrc=BM4sqzCo6Tvw9M%253A%3B0AKmWC5WvEPlTM%3Bhttp%253A%252F%252F2.bp.blogspot.com%252F-JHGEg1Q5dAg%252FUZk5lt7dHkI%252FAAAAAAAAHkU%252FEqdYYRar4TU%252Fs1600%252Frutina.jpg%3Bhttp%253A%252F%252Fpildorasdesabiduria.blogspot.com%252F2013%252F05%252Fla-rutina.html%3B800%3B679

    19 febrero, 2015 en 17:03

  12. Gaviota

    Hola mi ángel:
    La rutina diaria tienes sus consecuencias y pasa factura, menos mal que a veces no es tarde y se puede rectificar y tomar otro camino, volver a nuestras raíces y seguir otro camino más humano y más importante en el amor y el alma. Lo malo es que a veces es tarde y ya no podemos volver a nuestra casa, porqué ya nadie hay dentro, ya nada queda.
    Hermoso texto Leha, me ha tocado el alma.
    Un abrazo hoy si con alas
    Carmen

    19 febrero, 2015 en 12:59

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s