Tus palabras serán mis alas

Por un paquete de galletas

estacion_tren_beranga.jpg picture by leha67

Cuando aquella tarde llegó a la vieja estación le informaron que el tren en el que ella viajaría se retrasaría aproximadamente una hora. La señora, un poco fastidiada, compró una revista, un paquete de galletas y una botella de agua para pasar el tiempo. Buscó un banco en el andén central y se sentó preparada para la espera.

Mientras hojeaba su revista, un joven se sentó a su lado y comenzó a leer un diario. Imprevistamente, la señora observó como aquel muchacho, sin decir una sola palabra, estiraba la mano, agarraba el paquete de galletas, lo abría y comenzaba a comerlas, una a una, despreocupadamente.

La mujer se molestó por esto, no quería ser grosera, pero tampoco dejar pasar aquella situación o hacer de cuenta que nada había pasado; así que, con un gesto exagerado, tomó el paquete y sacó una galleta, la exhibió frente al joven y se la comió mirándolo fijamente a los ojos.

Como respuesta, el joven tomó otra galleta y mirándola la puso en su boca y sonrió. La señora ya enojada, tomó una nueva galleta y, con ostensibles señales de fastidio, volvió a comer otra, manteniendo de nuevo la mirada en el muchacho. El diálogo de miradas y sonrisas continuó entre galleta y galleta. La señora cada vez más irritada, y el muchacho cada vez más sonriente.

Finalmente, la señora se dio cuenta de que en el paquete solo quedaba la última galleta. “No podrá ser tan descarado”, pensó mientras miraba alternativamente al joven y al paquete de galletas. Con calma el joven alargó la mano, tomó la última galleta, y con mucha suavidad, la partió exactamente por la mitad. Así, con un gesto amoroso, ofreció la mitad de la última galleta a su compañera de banco.

– ¡Gracias! – Dijo la mujer tomando con rudeza aquella mitad.
– De nada. – Contestó el joven sonriendo suavemente mientras comía su mitad. Entonces el tren anunció su partida…

La señora se levantó furiosa del banco y subió a su vagón. Al arrancar, desde la ventanilla de su asiento vio al muchacho todavía sentado en él anden y pensó: “¡Que insolente, qué mal educado, qué ser de nuestro mundo!”

Sin dejar de mirar con resentimiento al joven, sintió la boca reseca por el disgusto que aquella situación le había provocado. Abrió su bolso para sacar la botella de agua y se quedó totalmente sorprendida cuando encontró, dentro de su cartera, su paquete de galletas… ¡INTACTO!

 

14 comentarios

  1. .

    Hola guapa, un relato precioso y además nos enseña mucho.Muchas gracias cielo por tus comentarios, me encanta que estés en mi lista de amigos, eres encantadora.Te doy las gracias por nuestra amistad y espero que no cambie nunca.Te dejo millones de besikos, todos para ti … jejejeje.

    17 septiembre, 2009 en 9:49

  2. ♥•.oO ♥ VIVIANA ♥•.oO ♥

    Precioso relato alitas, y gran enseñanza. Ojalà muchas veces dejàramos de ser tan egoìstas, y aprender a ver las pequeñas, pero grandes acciones en los demàs… Te quiero… Besotes!!!!!

    16 septiembre, 2009 en 9:24

  3. EOS

    Que distinto sería el mundo si supieramos guardar nuestros pensamientos egoistas y nuestros prejuicios en una cajita fuerte para tirarla al fondo del mar (sin llave claro), y aprendieramos un poquitin, solo un poquitin a compartir.Bonita historia, gracias por recordarmela.Marchando una canastilla llena de besos dulces y un abrazo grande, grande.Feliz y dulce día

    15 septiembre, 2009 en 23:31

  4. Må¥

    Por cierto, la estación de Beranga es de Cantabria, que chuli…!!!

    15 septiembre, 2009 en 17:33

  5. Må¥

    Preciosa historia, me he enterado por mi Lorenita en actualizaciones.Desde luego, que antes de juzgar y prejuzgar hay que cerciorarse de cada paso que damos , pues tal vez, en nosotros mismos esté la mayor de las equivocaciones.Vaya chico más majo, por cierto, haber si comienzo a viajar en tren, cabe la posibilidad de encontrar gente interesante.Muchos besitos alitas con todo mi cariñuñi.Muacksssssssssssssssssssssssssssss

    15 septiembre, 2009 en 17:32

  6. ℓσrєnιtα

    jajaja! a veces…. hacemos juicio sin percatarnos de que podemos estar equivocados.Me ha gustado, un besito.

    15 septiembre, 2009 en 17:14

  7. ✿Toi✿

    K bonita leccion le dio el muchacho… es muy chula la historia… el chico compartio hasta la ultima de sus galletas, siempre con la sonrisa en la cara… y en cambio la mujer k pensaba k eran las suyas cada vez mas enfadada… el chico sabiendo k eran las suyas y k la mujer era la k se las cojia lo hacia sonriendo… vaya cara k le kedaria a la mujer cuando vio su pakete intacto… jajajajaUn b7

    15 septiembre, 2009 en 0:05

  8. angie

    Asi bajito…a veces es la amargura lo que lleva a dejar de compartir…otras… es ver como pasan los dias y nadie comparte nada contigo, con lo cual te vas olvidando de q existe esa opción en la vida..Y otras muchas, lo das, lo compartes todo… sin pedir nada a cambio , q es de lo q se trata… y entonces un día te encuentras una sonrisa en el alfeizar de tu ventana…solo por ese instante ya habrá valido la pena quedarse sin una galleta…Ahora bien… seamos realistas… no siempre sucede…pero llegado el momento… quién es de compartir… seguro q lo hace!Besos de finde, niña Leha…

    12 septiembre, 2009 en 20:05

  9. ♥ ♣ ֱֲֵֶֻмαяgαֱֲֵֶֻ♣ ♥

    bonita…..queria decir juju…la historia…..mmmmmm…..bueeeeeeeeeno, tú también andaaaaa!!!! jaja

    12 septiembre, 2009 en 18:28

  10. ♥ ♣ ֱֲֵֶֻмαяgαֱֲֵֶֻ♣ ♥

    Jolín alitas!! a lo tonto, a lo tonto…vaya atracón que se pegaron los dos a galletas!!! por lo que se ve, la señora no vió en su infancia Barrio Sésamo jajaja!! lo bonito de esta vida es ofrecer, es éste caso compartir sin esperar nada a cambio…a la mujer le sentó mal, no que se comiera las galletas…sino el descaro de cogerlas sin decir nada, yo lo pienso….y lo mismo me hubiera pasado a mí sabes? había dicho "joer vaya geta que tiene el tio!" pero luego pensaría "bueno, por lo menos ha tenido el detalle de compartir la última…." Por el contrario el chico lo hizo de buena fe, inconscientemente de lo que la señora pudiera pensar de él…además….una sonrisa sincera vale más que un hecho. Eso sí….me hubiera gustao ver la cara de mongola cuando viera el paquete…..(de galletas..juju)Aunque ya la había leido por ahí, es una historia muy nonita que no dejará de gustarmeBesitos cielo y buen fin de…..no te me descarriles ehh???

    12 septiembre, 2009 en 18:27

  11. Gloria ...

    Leha,yo voy a hacer el comentario al estilo más bicho.La historia quedaría mejor,si la mujer hubiera llamado al revisor y a la seguridad del tren….La cara de rídicula que se le quedaría no tendría precio…….Hay gente que no fué a preescolar Leha…..y no le enseñaron a compartir…..A esa le hacía falta el asalto de Triki el mostruo de las galletas..Buena entrada y buena lección….Abrazosss

    12 septiembre, 2009 en 12:22

  12. PEDACITOS DE INDIRA

    WUENAAAAAAAAA QUERIDA AMIGA JOOOOOOO QUE BUENA ENTRADA UNA LECCION QUE LE DIO EL CHAVAL CON EDUCACION Y ARMONIA ASIIIIIII HAY MUCHAS PERSONAS QUE DE ESA MANERA DE ACTUAR COMO LA SEÑORA SE ENCUENTRAN SOLOAS Y MALHUMORADA SIEMPRE POR NAA COMPARTIR ES BONITO SI SE SABE DAR CON AGRADO EAAAA LAS LLAGUETAS ERAN DE CHICO JAJAJJAA FELIZ FINDE CORAZON NO HE PODIDO VENIR ETUVE CHUNGA

    12 septiembre, 2009 en 11:41

  13. catal

    la belleza de la existencia … está en "compartir" no dejar de sonreir… puede enseñar a otros poder llegar a ver … esa bellezaun beso

    12 septiembre, 2009 en 8:56

  14. ઇઉღ°♥♥♫♪ Roxana ♫♪♥♥ღ°ઇઉ

    Hola Leha!! Que buena lección, no? Cuántas veces criticamos, hablamos o pensamos mal del otro, y estamos totalmente equivocados? Prejuzgamos, a los demás, y nos creemos los dueños absolutos de la verdad. El muchacho fue amable y generoso al compartir con una desconocida su comida, pero ella en su mezquindad, lo tildó de grosero. Y si realmente hubieran sido sus galletas y el joven no había comido en todo el día? La mujer no se tomó un segundo en reparar en eso, solo en enojarse y fastidiarse, por un paquete de galletas. Muchos pensaran: no importa si es un paquete de galletas o diez, lo que importa es la actitud grosera del joven. Pero muchas veces, el hambre no entiende de cortesía, y si tenemos… porqué no compartir?Un beso grande, muy linda entrada!!

    12 septiembre, 2009 en 3:50

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